Poco a poco el tema de la televisión conectada (llamada también Internet TV o Smart TV) empieza a despertar el interés de cada vez más usuarios. Hasta ahora se han visto intentos de diferentes marcas por ofrecer televisores con las aplicaciones de terceros como valor añadido, corriendo en distintos plataformas (aunque parece que Google TV lleva ventaja, a la espera de las propuestas definitivas de Sony y Apple), sin que se haya llegado a ver una verdadera experiencia de lo que se podría esperar de una televisión conectada.
Son muchos los que sueñan ya con una televisión en la que los canales sean un contenedor de programas a bajo coste para elegir a la carta, para después comentar la jugada en Facebook, Twitter y todas las llamadas a ser protagonistas de una manera u otra en la “televisión social”. Y muchos se imaginan esto con un acceso a los contenidos totalmente a través de internet pero, ¿es esto posible? ¿Qué se puede esperar y qué no de la televisión conectada?
Qué no podemos esperar:
- Acceso a los contenidos exclusivamente por internet. Hace poco se aprobaba el estándar HbbTV en España, que básicamente establece que los televisores conectados seguirán recibiendo el contenido de los canales de televisión como hasta ahora (DVB) y el protocolo IP sería para contenidos adicionales. Es decir, no veremos el partido en streaming, lo que podremos hacer por ejemplo por ejemplo será votar al mejor jugador desde el mando a través de internet.
- Tarifas planas a bajo coste para estrenos en alta definición. Está por ver qué ofrecen los gigantes como Apple, Sony o Google en este sentido, o lo que pueden llegar a ofrecer start-up’s como Youzee, pero por los problemas que últimamente ha tenido Netflix, no parece un sistema sostenible (a bajo coste o financiado con publicidad). A los costes que tener contenidos con estrenos de calidad, habrá que sumar otras dificultades, como puede ser la limitación en la velocidad de conexión. ¿Estarán dispuestas las operadoras a proveer accesos de 100 Mb por 20 €/mes en todo el territorio dejando que otros se lleven la parte más rentable del pastel (los contenidos)? Con la inversión pública en recesión, y la privada en posturas conservadoras, no podemos esperar milagros en cuanto al despliegue de redes de las telecos. En definitiva, la calidad se seguirá pagando, en velocidad de conexión y en contenidos.
- Aplicaciones exigentes. No parece que los fabricantes de televisores vayan a incorporar hardware suficientemente potente como para correr aplicaciones muy exigentes, por lo que por ejemplo jugar en línea seguirá siendo tema de las consolas. Los televisores seguirán siendo televisores, no podemos esperar pc’s de bajo rendimiento.
Qué podemos esperar:
- Televisión social. Probablemente lo más inmediato sea la implantación de sistemas que permitan compartir a través de las redes sociales nuestras opiniones sobre lo que estamos viendo, ya sea desde el televisor o desde una pantalla secundaria (tablet, smartphone, etc), con una experiencia más “integrada” que la actual.
- Televisión a la carta. Falta por definir qué modelo permitirá monetizar la visión de contenidos en streaming, pero parece claro que los contenedores de programas que los canales tienen ahora en sus webs estarán disponibles desde el televisor conectado.
- Nuevos modelos de televisión. Con una televisión conectada y corriendo aplicaciones, veremos como lo que hasta ahora han sido actualizaciones del viejo concepto de videoclub dejan paso a verdadera innovación en la distribución de contenidos. De momento Youtube ya ha anunciado la creación de canales propios y acuerdos con grandes productoras para la distribución de contenidos…
- Centro del hogar digital. Hace poco se aprobaba en España la ICT2, normativa por la que se regulan las instalaciones comunes de telecomunicaciones, en la que ya se incluía un anexo para definir lo que debe ser la infraestructura para el hogar digital. Por lo visto últimamente, el televisor tiene muchas papeletas para convertirse en el panel de control (con permiso de los smartphones) de un hogar totalmente conectado y domotizado, que además puede empezar a dejar de lado el mando a distancia en favor de nuestra voz o gestos.
¿Y a ti, qué te gustaría ver en la televisión conectada?

